10 cosas por las que todos sufrimos mucho aunque no digamos nada

Dejárselo dentro casi siempre es peor.

A veces nos cuesta reconocer que algo nos duele más de la cuenta y actuamos como si no nos importara. Yo soy fan de que si algo te molesta, dilo. Así evitaremos que las pequeñas cosas se acumulen en el tiempo y fortaleceremos nuestras relaciones con los demás. En otras ocasiones sufrimos por cosas que son inevitables, por hacer el ridículo, y eso está bien. Son situaciones que forman parte de la vida. ¿Verdad? 

Vamos allá con esta lista, a ver si conseguimos todos sincerarnos un poco y ser más libres.

1. Reconocer que cuando no te tratan como la princesa que eres, te fastidia un poco.

Que no respondan tus mensajes a tiempo, que no tengan en cuenta tu opinión, que te ignoren tus amigas. Podemos seguir enumerando cosillas, pero la lista se volvería interminable.

2. Cuando tu amiga está hablando contigo pero al mismo tiempo está respondiendo a sus seguidores en Twitter, actualizando su estado de Facebook y subiendo historias a Instagram.

¿Qué es esto? ¿El talento oculto de algunas personas que son capaces de hacer mil cosas a la vez?

 

 3. Cuando respondes en clase la respuesta equivocada pero llena de seguridad en ti misma.

 

Toda tú, desprendiendo confianza por cada poro de tu piel, alzas la mano, te dan la palabra, respondes y te dicen: incorrecto. Y el profesor busca a otra persona. Y tú piensas: ¿pero qué narices? ¿Qué ha pasado aquí que no me he enterado? Si yo nunca me equivoco.

 

4. Cuando terminas tus pendientes, estás a punto de irte a casa y tu jefe te manda más trabajo.

 

No sé, no te lo quieres tomar personal, la verdad, pero la hora es la hora. ¿No?

 

5. Cuando tienes una discusión con tu amiga y te llama por tu nombre real en lugar de por tu mote cariñoso.

¡Prestad atención! Esta es una señal de que la discusión se ha puesto seria. Pero, oye,  tú nombre ya no es tu nombre. Tú eres: queri, baby, niña, guapi etc.  

6. Cuando actualizas tu foto de perfil de Facebook para después mirarla por un minuto y descubrir que no sales tan bien como pensabas.

La foto con la que te sentías súper a gusto, de repente se transforma en un ser que te roba el sueño por la noche. Salías perfecta, pero de tanto mirarla has descubierto que uno de tus ojos se ve medio abierto, tu sonrisa rara, y tu ropa demasiado arrugada.

7. Cuando estás en la cama y no te puedes dormir pensando en todo lo que tienes que hacer al día siguiente.

8. Cuando escuchas tu nombre en una conversación de la que no eres parte.

Tú tan tranquila caminando por el pasillo de la oficina, acabas de comprar un café de la máquina y de repente tus compañeros del trabajo mencionan tu nombre. ¡Ostras, tú! ¿Qué? Te acercas un poco, no quieres espiar, pero confirmas tus sospechas: están hablando de ti a tus espaldas.

9. Cuando sales de casa súper feliz y motivada para luego darte cuenta de que te has olvidado la mascarilla en casa.

Ya no podemos salir y hacer nuestra lista mental de las cosas que tenemos que llevar sin incluir la mascarilla. ¡Ahora formas parte de nuestra vida, querida! ¡Gracias Covid 19!

10. Cuando has dormido tus 9 horas pero igual te levantas con sueño.

Últimamente a mí esto no me sucede mucho. Me levanto siempre a tope. Pero recojo está idea porque sé que hay algunas personas que lidian todos los días con un cansancio extremo que fastidia. ¿Verdad?

Si quieres que tus textos lleguen a miles de personas. O si buscas un medio para jovenes como tú. O si simplemente quieres saludar. 

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Redactora en The Idealist, me gustan los cafés bien cargados, devorar los libros y aspirar el olor de sus páginas, las margaritas, los helados de chocolate y el olor a vainilla. Soy amante del Social Media, de la escritura y del buen humor.
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