10 cosas que piensas cuando estás MUY enfermo

Tú también has pasado por esto y lo sabes

¿Hay algo peor que estar enfermo? La respuesta es sencilla: NO. Y no hablamos de tener un par de días mocos y un poco de tos. No. Hablamos de esas veces en las que no puedes moverte de la cama y te duelen músculos que no habías sentido antes. Estar malo de verdad. 

Supongo que todos coincidimos en que es una mierda, por lo que seguro que todos hemos pensado alguna de estas cosas cuando estabamos realmente enfermos: 

1. Creer que te mueres. 

Y pensar cómo repartir todo tu patrimonio entre tus hermanos y tus amigos. Sabes con seguridad que de esta no pasas. 

2. Pensar en lo bien que funcionaba tu cuerpo antes y lo poco que lo apreciabas. 

Necesitamos estar malos para apreciar lo bien que estabamos antes. "No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes".

3. Autoconvencerte de que vas a cuidarte más porque no piensas volver a pasar por esto.

Entre delirio y delirio, tienes un momento de lucidez: vas a empezar a abrigarte más y a seguir todas las recomendaciones de tus padres. Puede que sobrevivas a esta vez, pero si hay una siguiente, no sabes si tendrás tanta suerte. 

4. El día pasa de tener 24 horas a tener 138236493 horas. 

Y pensar que cuando no estabas enfermo deseabas que el día tuviese más horas para poder hacer más cosas, y ahora el día parece que tiene muchas más horas (las cuales no puedes aprovechar, obviamente) y te aburres muchísimo. El tiempo se te pasa lentísimo incluso durmiendo medio día. 

5. Piensas en la cantidad de cosas que harías si pudieses salir de la cama.

Pasas tanto tiempo en la cama y sientes que lo estás perdiendo que no puedes parar de pensar en la cantidad de cosas que harías. Como por ejemplo, ir a dar un paseo, adelantar apuntes, ordenar el armario... Aunque todo es mentira. Si estuvieses bien seguirías haciendo lo mismo de siempre: ver películas y fotos en Instagram.  

6. Te despides de tus amigas cual drama queen. Por si acaso. 

Es casi como estar borracho. Tienes un momento de amor máximo y es necesario que las últimas palabras que escuchen tus amigas de ti sean bonitas, por lo que les dices todo lo que las quieres y lo que has decidido que les dejas de herencia. 

7. Siempre te tocan los medicamentos que peor saben.

Y siempre conoces a alguien que estuvo igual de enfermo que tú y que sus medicamentos en vez de saber a menta fresca sabían a naranja y fresa. Tan mal no estaría. 

8. Piensas en los modelitos que te vas a poner en cuanto te recuperes. 

Llevas días con el pijama sudado en casa así que solo piensas en la super ducha que te vas a dar cuando vuelvas a ser una persona con total movilidad. Y por supuesto, te pondrás tus mejores galas. 

9. Y la fiesta que te vas a pegar para celebrar que por fin puedes mover el esqueleto. 

Las mejores galas no eran en vano. En cuanto estés recuperado vas a salir. Al fin y al cabo, no todos los días se vence a la muerte. 

10. Agradeces a todos tus seres queridos por haberse ocupado de ti en esos momentos tan difíciles. 

Gracias por haber estado en mi lecho de muerte. Os incluiré en el testamento. 

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