10 cosas que todos hacemos o pensamos al volver de un viaje

Que bonito es viajar, pero que dura es la vuelta.

Lo peor de irse de viaje, sin ningún tipo de duda, es volver. Por eso, después de cada viaje hay un periodo de depresión post-vacacional muy duro que lo sufre tanto la gente que ha vuelto como los de su entorno. La única solución a esto es tener paciencia y aguantar un par de días, que al final, como todo, acaba pasando. Durante ese tiempo, incluso hay casos en los que dura más, todos pasamos por ciertas cosas y tenemos ciertos pensamientos que nos unen. He aquí las 10 cosas que todos hacemos o pensamos al volver de un viaje. 

1. Deshacer la maleta. 

Y odiarte por haberte llevado tanta ropa. Da igual que solo hayas usado la mitad de la ropa, lavar tienes que lavar todo. 

2. Mirar la cuenta del banco. 

Estar de vacaciones y tirar de la tarjeta todas las veces que sean necesarias porque solo se vive una vez. Luego vuelves a casa y te das cuenta de que esa pulsera de cuerdas que le has traído a tu prima la podrías haber hecho tú y así esa semana podrías al menos comprar pan. 

3. Odiar el tiempo de tu ciudad. 

Da igual a donde te hayas ido y lo bueno que haga en tu ciudad, de viaje siempre era mucho mejor el tiempo. Y en muchas ocasiones hasta es cierto.

4. Volver al trabajo.

Vuelves y te planteas si de verdad necesitas el dinero que estás ganando. Obviamente la respuesta es sí (sobre todo después del punto 2), pero las ganas son nulas. 

5. Volver a tu vida de antes.

Despertarte en tu casa, desayunar lo de siempre, ir a trabajar, ir al gimnasio, ver la tele. Todo igual que antes. No nos engañemos, de viaje no hacías mucho más, también tenías tu rutina, pero por ciertas cosas la rutina del viaje siempre es mejor. Quizá sea porque te levantas tarde, estás en la playa, no tienes preocupaciones, estás relajado, haces fotos, comes lo que quieres... No sé, detallitos que marcan la diferencia. 

6. Recordar lo feliz que eras.

Ni se te ocurra distraerte un segundo porque tu cabeza lo aprovechará para recordarte cualquier momento del viaje y recordar lo feliz que eras hace unas horas. 

7. Ver las fotos.

Una de las técnicas de tortura más antiguas de la historia. Ves los sitios tan bonitos en los que has estado, los bares, lo felices que pareceís en las fotos, el moreno caribeño, y por qué no, ese fotón que te hicieron después de 23134 intentos y que sabes que te dará muchos likes en Instagram. 

8. Echar de menos a tus amigos. 

¿Hay algo mejor que convivir con tus amigos? Puede haber algún pequeño conflicto, porque la convivencia es lo que tiene, pero al final se olvida y pasa desapercibido. Todo son risas, cenaís, comeís y desayunaís juntos... Es como estar con la familia. De hecho te planteas irte a vivir con ellos. 

9. No parar de hablar de otra cosa

Vuelves de viaje y no paras de hablar de lo bien que te lo has pasado. Cuentas anécdotas que solo te hacen gracia a ti porque "hay que vivirlo para entenderlo". Y sigues así hasta que la gente de tu entorno te dice que ya es suficiente y que lo superes, pero tu sabes que jamás lo superarás, solo aprenderás a vivir con ello.

10. Escuchar las canciones del viaje.

En todos los viajes hay al menos una canción que se escucha más que las demás y que pasa a ser La canción del viaje. Esa canción que siempre te recordará a ese sitio y a tus amigos. La canción que luego pondrás en el vídeo. Esa canción que no te sacas de la cabeza y que no puedes parar de escuchar. Es como una droga. 

 

 

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