10 situaciones que has experimentado si vives en un pueblo

Una de cal y otra de arena, pero siempre sale a cuentas vivir en un pueblo.

En su momento, Esopo ya se encargó de mostrarnos las bondades de la vida en la ciudad y la vida en el campo, o en el pueblo, con la fábula Ratón de campo, ratón de ciudad. Es cierto que eso se escribió hace unos 2.500 años, y que las cosas desde entonces, han cambiado obviamente. Sin embargo, la vida de ciudad sigue siendo muy distinta a la de pueblo. Yo soy fan declarada de ésta última, ya que es la que vivo, pero por eso mismo, conozco bien los menesteres de la misma. Estas son las x situaciones que has experimentado si vives en un pueblo:

1. La gente puede empezar dando los buenos días y acabar preguntando por ese primo que no es del pueblo y que no ves desde 1998. En la ciudad son muchos los que apenas se paran para saludar a primera hora de la mañana, pero en el pueblo, además de hacerlo educadamente, pueden acabar preguntándote el número de tu DNI. Y que no te extrañe si ya lo saben.

2. Puede que ni tú sepas aún que te has echado novio, pero la gente ya se habrá enterado. Y es que probablemente lleven razón, y te han cogido a ti, que has tratado por todos los medios de ser cautelosa y de que la gallina no saltase antes de tiempo. Y no, no podrás hacer nada para evitarlo. Así con todo.

3. Todo el mundo se percatará de cualquier cambio físico, por muy pequeño que sea. Tienes que andarte con cuidado, porque sólo con cambiarte el color del pelo puedes desatar una tempestad y una ola de comentarios inesperados.

4. La rumorología urbana es una potente fuente de información. Si bien es cierto que mucho de lo que se habla no tiene sentido ninguna, siempre se acaba por decir eso de "cuando el río suena, agua lleva". A lo mejor eso no le pasó al primo hermano de la sobrina de tu vecina, pero sí a alguien.

5. Siempre habrá alguien dispuesto a ayudarte, y es que por norma general la gente suele ser bastante amable y tiende a echar una mano siempre que se necesite.

6. Todo acaba sabiéndose. Esto en concreto puede ser bueno, o malo, depende de para quién, pero es una premisa que está bastante presente. Eso sí, que cada uno haga lo que le apetezca sin molestar a los demás.

7. Todo el mundo se conoce, y eso a mí en particular me gusta, algo que tampoco sé si es bueno o malo, pero es un hecho. 

8. Las fiestas y las celebraciones de los pueblos están bastante bien. Puede que algunas no sean las típicas a las que la gente está acostumbrada, pero todo el mundo se acaba enganchando y encuentra en ellas algo que le gusta.

9. El ritmo de vida es mucho más relajado y se nota en muchos aspectos, empezando por el tráfico, pasando por el tiempo que te dedica la gente y acabando por la forma de tomarse las cosas.

10. Se vive acostumbrado a la queja, ¿por qué esto sí y antes no?, ¿por qué a ellos sí?, ¿por qué tal?, ¿por qué cuál? Y muchas veces la gente no sabe el esfuerzo que hay detrás de todo, está claro que si algo se hace mal hay que señalarlo, pero también celebrar lo que se hace mejor de lo normal. Esto parece que está cambiando un poco, quizás gracias a las redes sociales.

Estos diez puntos resumen en líneas muy generales la forma de vida de los pueblos, pero hay muchas más cosas, y lo bueno siempre compensa a todo lo demás.

Estudio Periodismo en la Universidad de Sevilla y pienso mucho aunque no lo parezca. Me gustan el chocolate, los helados y los dulces por encima de casi todo. Soy muy feliz.
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