12 ocasiones en las que los personajes del Ministerio del Tiempo fueron como tú durante los exámenes finales

Todos somos Velázquez.

Sí, amigos. El temible momento ha llegado y puede que este año estemos menos preparados que nunca porque… bueno, ¿alguien ha conseguido entender cómo funcionan las clases y los exámenes online?

1. Cuando deberías estar estudiando y te pillan procrastinando.

Está claro que los que dicen aquello de que la vida del estudiante es la mejor no recuerdan las largas jornadas de estudio… Y es que entre exámenes cualquier excusa es buena para descansar un rato. Hasta que te pillan echándote la siesta cuando deberías estar estudiando. Todos hemos sido Velázquez en algún momento.

2. Cuando ves el calendario de exámenes por primera vez.

Y te das cuenta de que tienes cuatro exámenes en cinco días y que cada uno de ellos dura tres horas. Suerte.

3. Cuando tus amigos y tú encontráis sitio en la biblioteca.

Y no os va a mover de ahí nadie. A partir de ahora os turnaréis para hacer pis, para comer y para tomar café. Siempre alerta por si alguien intenta quitaros vuestro sitio. Lo que empezó como Los juegos del hambre terminará como Los últimos de Filipinas.

4. Cuando por fin empiezas a estudiar.

Normal. Si no hubieras esperado al último momento… Pero te entiendo: esa novela, película, serie o cervecita con los amigos tenía mucho mejor pinta que tus apuntes de fluidotecnia.

5. Cuando llega tu primera crisis.

Todos nos hemos sentido alguna vez así, pero no tenemos tiempo ni para perderlo ni para estresarnos, así que seguimos estudiando mientras fantaseamos con hacer con nuestros apuntes lo mismo que Salvador.

6. Tu evolución durante la época de exámenes.

Y de pronto te preguntas a ti mismo/a: ¿Cuánto hace que no me ducho?

7. Cuando te has estudiado hasta los pies de foto de tu libro y estás preparado/a para darlo todo en el examen.

8. Cuando comienzas a leer el examen.

Y te das cuenta de que la única pregunta a la que vas a poder responder con seguridad es la de tu nombre. Si no te apellidas Méndez y olvidas tu propia tilde, claro.

9. Cuando recuerdas la respuesta justo después de acabar el examen.

Qué rabia da eso, ¿verdad? Unos minutos antes y aquella pregunta no habría quedado en blanco. Pero ahora sólo puedes lamentarte mientras ves volar esas décimas que ya nunca serán tuyas…

10. Cuando el/la que siempre saca sobresalientes dice que le ha salido mal el examen.

Y todos sabemos que al final tendrá (¡oh, sorpresa!) otro sobresaliente. ¿Por qué hay gente así? Bien dicho, Pacino.

11. Cuando después de compartir innumerables horas de estudio tú apruebas pero tu mejor amigo/a suspende.

Un minuto de silencio por los caídos honrosamente en batalla.

12. Cuando por fin terminan los exámenes.

Nada que añadir. Y es que no hay mal que cien años dure. Estudia mucho y buena suerte.

Historiadora y gestora del patrimonio cultural, maña, ecologista y buena gente (creo). Me gustan los abrazos, la tarta de queso y el café. PD: Sigue nadando.
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