5 cosas que le diría a mi yo del pasado

Todos nosotros tenemos un yo del pasado al que nos gustaría recordarle algunas cosas y decirle otras.

Todos nosotros tenemos un yo del pasado al que nos gustaría recordarle algunas cosas y decirle otras. Incluso a veces reírnos con cariño por todas esas veces que creíamos que no podíamos y luego descubrimos que sí, o por esas lágrimas amargas que derramamos por personas que no lo merecían.

¿Te acuerdas de cuándo pensaste que jamás ibas aprobar esa asignatura y luego resultó que sí? ¿O te acuerdas de cuándo te caíste por las escaleras en frente del chico que te gustaba en el instituto? Te miro, querida yo del pasado, y te felicito porque a pesar de tus caprichos, de tus locuras, dramas y tristezas, no lo has hecho tan mal, ¿verdad? ¡Lo lograste, te venciste a ti misma, sacaste adelante tantas cosas, eres feliz, y eso es lo que importa!

Estoy emocionada por la mujer en la que te has convertido y por aquella en la que te convertirás en el futuro. No obstante, hay 5 cosas que me gustaría decirte como si de alguna forma pudieras leerlas:

 

1. Aprende a soltar y a sostener.

Sé que todavía no has escuchado lo importante que es soltar situaciones o personas que te causan algún daño pero de las que te da miedo irte, a las que te aferras a pesar de que sabes que son perjudiciales para ti. Aprende a soltar todo aquello que te roba como si fuera un ladrón que acecha en las sombras, la energía, tu autoestima o tu felicidad. Pero también aprende a sostener lo que amas. Comprométete con aquello que sabes que es bueno para ti, con esas situaciones que te hacen madurar, y con aquellas personas que te hacen crecer como ser humano. Cuando aprendas a soltar, aprenderás también a sostener. 

 

2. Libértate del qué dirán.

Siempre has sido una mujer muy dueña de ti misma, libre en todo sentido. Sin embargo, sé es bueno que te siga recordando que el miedo al que dirán siempre te va a controlar a menos de que te liberes de él. Cuando esa necesidad que todos tenemos de sentirnos aceptados se convierte en tu principal preocupación, corres el peligro de perderte a ti misma en los ojos de los demás. Nunca tomes decisiones tomando como referencia las expectativas de aquellos a quienes buscas complacer. 

 

3. Nadie va venir a salvarte y mucho a menos a vivir tu vida por ti. 

Me acuerdo que tenías un blog que empezaste a escribir en la universidad y que un día borraste. No me olvido de un pequeño cuento en el que hablabas acerca de una princesa que se rescata a sí misma cansada de esperar a su príncipe. Quizás siempre has tenido muy claro que tú eres la heroína de tu vida, la que se salva, la que fluye con sus sueños, la que se cuida, y recompone cuando las cosas no van como esperabas. Pero igual una vez más te recuerdo que nadie va a regalarte nada. Por tanto, si quieres algo vas a tener que mostrarles lo que vales, vas a tener que ofrecer soluciones a sus problemas. Tendrás que enfrentarte a la incertidumbre y vencer el miedo al fracaso. 

 

4. Conócete a ti misma.

Quizás aquí podías haberlo hecho diferente. Haberte dado el tiempo de conocerte a ti misma y por tanto, haber tomado otras decisiones pero de nada sirve llorar sobre la leche derramada. Querida yo del pasado, estoy aquí para enseñarte que nunca fuiste lo que otros pensaron de ti, tampoco fuiste un número en la báscula, una nota o tu trabajo. Nunca fuiste una lista de tus fracasos, ni tampoco de tus aciertos. Aprende a conocerte. Llegará el día en el que descubrirás tus fortalezas o quizás me he equivocado, y ya las sabías pero no creías en ti. No te preocupes por eso ahora. Confía en el camino. Acéptate como eres y compréndete. Haz un lista de las cosas que te apasionan, y también de aquellas otras que no se te dan del todo bien. Escucha lo que te cuentan tus emociones, aprende a motivarte a ti misma, a alimentar la esperanza y no mires atrás. 

 

5. No tengas miedo a equivocarte.  

El miedo a cometer errores, te estanca, no te permite avanzar y mucho menos vivir. No te conviertas en una mera espectadora de tu vida. Sal de tu zona de confort, aventúrate a lo desconocido. ¡Corre allá afuera y cómete el mundo! 

Con afecto, 
Tu yo del presente

Redactora en The Idealist, me gustan los cafés bien cargados, devorar los libros y aspirar el olor de sus páginas, las margaritas, los helados de chocolate y el olor a vainilla. Soy amante del Social Media, de la escritura y del buen humor.
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