5 señales que indican que te autosaboteas constantemente

El autosabotaje es todo aquello que hacemos para impedirnos alcanzar aquello que queremos.

Hace unas semanas atrás revisando mi Twitter encontré algo que escribió una chica y que me llamó la atención. No recuerdo las palabras exactas sin embargo,  venía a decir que se autosaboteaba a sí misma y que lo aceptaba como parte de su personalidad.

Al principio no le di importancia, el concepto quedó, quizás, en mi inconsciente dando vueltas sobre sí mismo como si fuera una peonza. Al día siguiente me levanté por la mañana y me enfrenté a un yo desanimado, que tenía ganas de seguir durmiendo y que se decía a sí mismo que dejará de intentar las cosas porque no las iba a lograr. Y de repente, allí, enfrente del espejo, se encendió una luz en mi mente y lo entendí todo: yo también me autosaboteaba todos los días, reafirmando ciertas áreas de mi identidad con pensamientos limitantes y derrotistas.

Era yo, y no los otros o las circunstancias como hasta entonces había creído, y dije: hasta aquí.


El autosabotaje es todo aquello que hacemos para impedirnos alcanzar aquello que queremos. A veces lo tenemos tan interiorizado que no nos damos cuenta de que somos nosotros quienes nos impedimos a nosotros mismos lograr las cosas. Si todavía no estás seguro de si tú también te autosaboteas, sigue leyendo:

1. Las excusas.

¿Eres de esas personas que empieza mil cosas y no acaba ni una? ¿De los que siempre empieza el año con una lista de buenos deseos que al final termina  tirando a la basura? ¿Pospones trabajos, tareas para el último momento? ¿O eres de los que siempre saca excusas de una chistera imaginaria para no hacer algo que realmente desea?

 

2. Compararte con los demás.

¿Cuántas veces comparas tu vida con la de tus amigos y piensas que ya deberías haber terminado el máster, comprado una casa, tener un trabajo más estable o el de tus sueños etc.? ¿Cuántas veces esos pensamientos te llenan de ansiedad, te hacen dudar de tu propio camino o te hacen sentir que eres menos?

3. No establecer objetivos claros. 

A veces nos trazamos objetivos sin un plan en mente o con uno confuso que al final no nos lleva a ningún lado. O nos decimos que si no vamos a poder hacerlo perfecto, mejor que no lo intentemos. Quizás actuamos así para evitarnos sufrir de más o porque pensamos que ese objetivo nos queda grande y al fracasar corroboramos nuestros pensamientos limitantes.

4. Negar tus sentimientos y deseos.

A veces me pregunto si realmente no sabemos lo que queremos o siempre lo hemos sabido pero dudamos de que vayamos a conseguirlo y por eso lo negamos.

5. La inseguridad.

¿Te dices a ti mismo: yo soy tímido, hablo demasiado, no sirvo para eso, soy experto arruinando las cosas etc.? Si es así, ojo, porque al final estos pensamientos se acabarán haciendo una realidad en tu vida y no tendría por qué ser así. Estas ideas que bailan en nuestra mente, al final, solo traen consecuencias negativas a nuestra vida y perpetúan límites que de hecho son mentales y que fácilmente podemos superar. Como dijo Henry Ford: Si creemos que podemos lograrlo o como si no, tenemos razón. 

¿Cómo podemos echarnos una mano?

Empezando por entender y creo que esto ya lo he mencionado en otras ocasiones, cómo funciona nuestra mente porque es nuestro juez interno, es esa voz que puede maltratarnos o ayudarnos a hacer realidad nuestros sueños. Cada vez que nos vengan esos pensamientos, preguntémonos: ¿por qué estoy pensando así de mí mismo? ¿de dónde vienen estos pensamientos? También podemos trazar metas claras, y empezar a actuar sin complicarnos la existencia dando tantas vueltas a las cosas. Y por último, podemos pedir consejo a aquellas personas que ya transitaron por ese camino.

 

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Redactora en The Idealist, me gustan los cafés bien cargados, devorar los libros y aspirar el olor de sus páginas, las margaritas, los helados de chocolate y el olor a vainilla. Soy amante del Social Media, de la escritura y del buen humor.
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