6 maneras efectivas para trabajar mejor (pero no más)

Es laborioso, lleva tiempo, requiere mucha energía, y gran parte del tiempo parece que no vale la pena.

La mayoría de las personas no trabajamos de manera efectiva.
Estamos atados a nuestros trabajos y obligados a hacer el trabajo según un horario. La realidad es que no deberíamos tratar de trabajar más, sino de una manera más inteligente.
Es fácil caer en un patrón de trabajo que no es beneficioso. 
Es más fácil continuar un hábito que cambiarlo. Somos propensos a hacer cosas porque siempre las hemos hecho, no porque sean la mejor manera de hacerlas.
Cualquiera puede trabajar mucho, pero no todos pueden trabajar de forma inteligente.

1. Escuchar la misma canción en la repetición.
Al escuchar la misma canción una y otra vez, dejas de prestar atención a la música y te concentras en tu trabajo.
Cuanto más suena, más se mezcla con el fondo, y puedes concentrarte en el trabajo que tienes a mano.

2. Ejercicio.
El cuerpo humano no fue diseñado para estar sentado en un escritorio durante 8 horas al día, y luego en un sofá cuando llegamos a casa del trabajo. Es una herramienta que necesita ser movida y ejercitada. 

Hacer ejercicio te ayudará a resolver los problemás más rápido y crear nuevas ideas. Con 30 minutos al día notarás la diferencia. 

3. Ponte un tiempo límite inferior al que necesitas.
No es ningún secreto que tendemos a rendir mejor cuando estamos bajo presión.

Si no hay razón para presionarnos a trabajar duro, la mayoría de nosotros elegirá no hacerlo. Es la naturaleza humana.

Un poco de presión puede ser bueno de vez en cuando. Limita tus horas de trabajo de vez en cuando, ¡te sorprenderás de cuánto trabajo puedes hacer en un corto espacio de tiempo!

4. Recompénsate por alcanzar tus metas.
No tiene que ser nada importante, puede ser un descanso rápido de 10 minutos. De este modo tendrás una motivación necesaria para conseguir lo que te propones. 
¡Haz tu trabajo más gratificante y notarás la diferencia en tu desempeño en poco tiempo!

5. Trabaja fuera de tu casa.
Cuando trabajas en casa, acabas posponiendo muchas cosas de una forma u otra. Salir de la zona de confort e ir a la oficina te obliga a hacer tu trabajo en lugar de aplazarlo.

6. Mirar por la ventana.
Hay algo en mirar por la ventana que enciende los jugos creativos.
Aunque sólo estés mirando al espacio, tu mente sigue trabajando. Mirar por la ventana ayuda a reunir los pensamientos y ordenarlos.

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