9 situaciones que todos vivimos cuando haces el cambio de armario

Sí amigos, ha llegado ese temido momento.

Llega ese momento del año raro. Sigues con abrigo, pero no hace tanto frío como para ponérselo. 

Hay días que hace un sol espléndido. Y al día siguiente no para de llover.

Y vuelve esa importante decisión de si hacer ya el cambio de armario y jugártela o esperar un poco más y asfixiarte muchos días. 

Seguro que tú también has vivido alguna de estas situaciones haciendo el cambio de armario:

1. Abrir el armario y pensar ¿por dónde empiezo?

2. Sacar la ropa de las cajas. 

Empezar a seleccionar qué cosas quieres quedarte, qué cosas quieres regalar y qué quieres tirar de lo que llevas muuuuucho tiempo sin ponerte. 

3. Probarte los modelitos que llevas meses esperando volver a ponerte.

¡Error! No te entran... Pero es que ahí no acaba todo. Incluso algunas cosas te quedan grandes. 

4. Encontrar joyitas que no entiendes ni porqué te lo compraste. 

Esa camiseta que tanto te encantó en la tienda y que nunca jamás ha visto la luz del sol. O ese pantalón tan moderno que tu madre ya te avisó que no te pondrías y tu creías que sí. 

Algunas prendas hasta tienen la etiqueta. 

5. Sacar toda la ropa del armario.

Ya que la sacas haces limpia y te das cuenta de que no quieres deshacerte de nada. Incluso cosas que no te has puesto. Quizás en el próximo cambio de armario (que lo hay) lo consigues. 

6. ¿Y si esto lo necesito? 

Las sudaderas son para el invierno, pero ¿y si un día hace fresco? Ya sabemos como es la primavera y algunas noches de verano... pero claro, ¿cuál de mis 7 sudaderas favoritas es la elegida para acompañarme todo el verano?

¿Y si ese jersey fino lo guardo y luego lo necesito?

Te digo desde aquí que pocas de esas prendas vas a usar. 

7. Comenzar el reclutamiento.

Empiezas a llamar a amigas, primas, vecinas, a quien sea para saber si están interesadas en algo de lo que tu ya no quieres porque al fin y al cabo son cosas en buenas condiciones.

SPOILER: nadie lo quiere. Ni si quieras tus primas pequeñas.

8. Ver el armario vacío.

Y pensar, ¿tendré que comprarme algo, no? No. La respuesta casi siempre es no.

Pero acabarás haciéndolo porque ¿a quién no le gusta un caprichito de vez en cuando?

9. Arrepentirse.

Da igual cuando hagas el cambio de armario. Nunca acertarás. Te vas a morir de frío o de calor. S I E M P R E.

Pero no te preocupes, no serás el único. 

 

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