Etapas por las que pasa una persona con gafas

¿No llevas gafas? Tranquilo, ya las llevarás.

Cada vez más jóvenes llevamos gafas ¿por culpa de las miles de horas estudiando? ¿Por culpa del ordenador y los móviles? ¿Quizá estamos involucionando? No lo sabemos con certeza, pero lo que sí sabemos es que todos los que llevamos gafas pasamos por ciertas etapas...

1. Crees que ves bien, pero no. 

Esto es algo que nos ha pasado a todos. Si llevas gafas desde que eres pequeño seguramente lo comentases un día en casa como el que no quiere la cosa y de la noche a la mañana llevabas gafas. Pero si te las han puesto cuando ya eras mayor, posiblemente te negabas a ponertelas porque total "no ves tan mal". O eso crees hasta que te pones las primeras gafas. 

2. Te pones las gafas.

Y lo sexy que estás con ellas. 

3. No te las quitas para nada porque si no... NO VES NADA. 

Ahora cada vez que te las quitas te preguntas cómo podías ir así por la vida si realmente no veías nada. 

4. Durante un tiempo la vida te sonrie. 

Solo la gente que ha usado gafas es capaz de entender el cambio que se produce. Obivamente depende de las dioctrías que tengas, pero por lo general, cambia para mejor y es alucinante. 

5. Empiezas a descubrir las desventajas. 

No te puedes tumbar en el sofá y ver la tele. Se te llenan de suciedad porque no paras de tocarlas sin querer. Si estás mucho tiempo con ellas te pueden hacer daño en las orejas. Y así, cien cosas más. Pero da igual, no puedes dejar de quererlas. 

6. Acabas harto de las gafas.

Llega un punto en el que te cansas. Ya no recuerdas como eras sin gafas. Tu familia tampoco lo recuerda. Pero las sigues necesitando para tu día a día, así que empiezas a buscar alternativas. 

7. Y así llegan las lentillas y te vuelve a cambiar la vida. 

Al principio es raro, urgandote los ojos como si nada, las notas, etc. Pero cuando te acostumbras no entiendes cómo has podido estar tanto tiempo sin usar las lentillas ¡con lo prácticas que son!

8. Las gafas pasan a ser algo para estar solo en casa. 

Aunque nos gustaría que las lentillas no saliesen nunca de nuestros ojos, llega un momento en el día en que no puedes seguir con ellas y necesitas las gafas. Por eso decides usar las gafas para estar en casa y las lentillas para salir a la calle. 

En algunos casos se podría incluir una novena fase: operarse. Pero solo unos privilegiados han conseguido llegar ahí. 

 

 

Utilizamos cookies para personalizar su experiencia. Si sigue navegando estará aceptando su uso. Más información.