¿Se puede ganar a la casa contando cartas en blackjack? La película "21" intenta responder a esta pregunta

La película "21 Blackjack" cuenta una historia basada en hechos sobre gente que ha intentado vencer contra pronóstico a los casinos.

La película “21 Blackjack” se estrenó el 28 de marzo de 2008; se trata de una adaptación del libro "Bringing Down the House", de Ben Mezrich, que narra la historia real de un equipo de blackjack del MIT durante los años 90. En realidad, el argumento de la película se aleja bastante del libro, pero lo cierto es que el libro tampoco es especialmente fiel a la historia original ni al equipo del MIT. La película se basa en hechos verídicos, ya que es cierto que hubo equipos de blackjack del MIT que fueron a Las Vegas y ganaron dinero contando cartas.

Basada en la historia real de unos estudiantes del MIT que ganaron miles de dólares en varios casinos de Las Vegas, "21 Blackjack" se ha tenido que adaptar al formato cinematográfico; sin embargo, la pregunta sigue siendo la misma: ¿contar cartas es un negocio rentable?

Lo más importante es saber que contar cartas no es nada difícil ni requiere tener una inteligencia de genio. El motivo por el que la mayoría de gente no cuenta las cartas es porque cree que está fuera de su alcance. Por otro lado, el 99 % de las personas no quiere perder el tiempo en aprender porque contar cartas no es algo divertido y resulta cansado para la mente. Muchos jugadores van al casino a divertirse, y contar cartas supone eliminar la diversión de la experiencia de juego. Finalmente, contar cartas no es muy rentable. Se necesita un capital de unos 10.000 $ para ganar unos 10-15 $ por hora contando cartas.

En la película, un profesor de matemáticas del MIT introduce a Ben, un joven brillante, en un pequeño club secreto en el que se enseña a contar cartas en el blackjack. El grupo viaja en secreto a Las Vegas y, gracias a sus habilidades, gana cientos de miles de dólares jugando al blackjack en diferentes casinos.

Ya hemos hablado de contar cartas y de la posibilidad de ganar dinero haciéndolo, pero ¿es legal contar cartas en el blackjack? Sí. Contar cartas no es ningún delito y, por lo tanto, un casino no puede retener e interrogar a una persona sospechosa de contar cartas. Sin embargo, los casinos sí tienen derecho a excluir de sus mesas a los contadores de cartas. En resumen, pues, aunque contar cartas es legal, los casinos no lo permiten.

Contar cartas es un sistema que permite a los jugadores llevar la cuenta de las cartas jugadas. No es necesario memorizar cada carta como ocurre en “Rainman”. Basta con contar ciertas cartas. Una carta de valor bajo (2, 3, 4, 5 o 6) suma un punto a la cuenta, mientras que una carta de valor alto (10, J, Q, K o As) resta un punto a la cuenta.

El resto de cartas (7, 8 y 9) se consideran neutras y no se tendrán en cuenta según el sistema de valor alto y bajo. Así, pues, si has contado las cartas y, antes de que te repartan las tuyas, la cuenta te da un +2 o +3, existen grandes posibilidades de que las próximas cartas sean altas y por lo tanto puedes apostar fuerte. Sin embargo, si la cuenta te da -2 o -3, la casa parte con ventaja.

Contar cartas se basa en adivinar la proporción de cartas altas y bajas de la baraja en función de las cartas que ya se han repartido.

“21 Blackjack” es una buena película. Cuenta una historia interesante, pero, como suele ocurrir en Hollywood, exagera demasiado las cosas. Yo, personalmente, hubiera preferido que se incluyesen más elementos reales de la historia original. Por ejemplo, el protagonista de la película gana 315.000 $ en menos de un año, mientras que el beneficio real de los jugadores del MIT fue de 25.000 $ por cabeza al año.

Además, la película muestra que un casino contrató un servicio de vigilancia privado para controlar a los jugadores del MIT, lo cual no es cierto, ya que tanto el personal de sala como los directores de casino también saben contar cartas y ven a contadores de cartas cada día en sus casinos. El importe de las apuestas también se ha inflado en la película. En un momento, el protagonista se plantea apostar 500.000 $, cuando las apuestas habituales de los jugadores del MIT eran de “apenas” 1.000 o 2.000 $ como mucho. Además, ningún casino aceptaría una apuesta de tal calibre. Y, si lo hiciera, sería imposible apostar tal cantidad y pasar desapercibido.

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