15 cosas que dan mucha rabia

No, esto no va sobre la victoria de Trump, porque la lista sería infinita y necesito tiempo para seguir viviendo. Goterones de agua inesperados y una serie de catastróficas desdichas.

Este 2016 que está a nada de acabar está dejando tras de sí muchas cosas, y entre ellas muchas situaciones por las que pillar cabreos considerables, como la elección de Trump como presidente o la nula acción de Europa ante la llegada de inmigrantes sirios y de la zona, pero yo voy a hacer una lista de cosas más insustanciales pero que nos ponen de muy mala leche en el día a día. Lo siento, no volverá a ocurrir, pero aquí va:

1. El agua que se ha acumulado debajo de una losa suelta tras la lluvia, y acaba empapándote los bajos del pantalón al pisarla.

2. Disponerte a abrir una lata de conservas y tirar con todas tus fuerzas de la anilla para acabar con la misma en tu dedo (y con el atún sin abrir) y conseguir poner de moda una nueva forma de bisutería.

3. La gente a la que saludas a las 8 de la mañana con tu cara de sueño y no te devuelve el "buenos días". Vamos a ver señora, ¿por qué cree usted que no soy merecedora de su saludo?, ¡he hecho el esfuerzo de articular dos palabras cuando todavía no sé si estoy teniendo una pesadilla o es verdad que ya voy en el autobús!

4. Que te caiga ese goterón de lluvia que lleva 20 minutos pensando si tirarse al suelo o no. Mirándolo por la parte buena, si llevas champú en el bolso (lo típico) te ahorras lavarte la cabeza en casa.

5. La gente que toca el claxón en los atascos como si el resto de personas estuviera parada por gusto. ¿Por qué?, ¿qué clase de infancia habéis tenido para acabar haciendo eso? No está bien, ¡paren!

6. Los que se creen que tienen las claves de la moral y por ello se piensan superiores en ese aspecto. Por supuesto es gente que no tolera una opinión distinta a la suya y que cree que posee todas las verdades absolutas (¿existen?).

7. Ir a la cocina y abrir el frigorífico y ver que la última persona que cogió la botella de agua no la rellenó. Finalmente acabas haciéndolo tú y bebiendo agua caliente en Sevilla en verano.

8. Aparcar el coche estupendamente y ver que te han dejado encerrada al volver, bien porque han aparcado en segunda fila o porque han dejado el vehículo tan pegado al tuyo que no sabes cómo salir de allí sin darle un apasionado beso a ese Volvo que obstaculiza tu marcha a casa.

9. El tiempo que pasa entre que pulsas el botón "Imprimir" y que salga algo impreso de forma decente. Si acabas sacando los cuatro folios en condiciones normales considérate afortunado, porque lo más normal es que cualquier fallo aleatorio te haga repetir el proceso 20 veces. Cuando parezca que todo va bien, tendrás que cargar papel. A mayor importancia del documento, más tiempo se tarda.

10. No poder engachar el cierre de un colgante, pulsera o manita (si eres cani o moderna) y descubrir lo mucho que puede volar tu imaginación cuando te enfrentas a un problema de tal calibre.

11. Tener que renovar el D.N.I, no da rabia porque te esté buscando la Interpol, el F.B.I y el C.N.I, sino por el hecho de que probablemente tengas que ir a hacerte una foto de carnet, y ya sabemos cuál es el resultado de la mayoría. Si tienes menos de 18 la foto sólo tendrás que soportarla 5 años, pero si ya eres mayor de edad, la verás en tu cartera durante los próximos 10.

12. Despertarte los fines de semana a la misma hora que de lunes a viernes porque tu cuerpo se ha acostumbrado a ello, y llorar porque eres incapaz de volver a conciliar el sueño.

13. Esa gente que se sienta a tu alrededor en el cine y va comentado la película como si el resto del mundo que está allí no la estuviese viendo.

14. Estar en un concierto, obra de teatro o musical y ver a gente con los móviles en mano, no grabando vídeos o audios, sino hablando por Whatsapp, mirando o Facebook, Instagram, etc.

15. Ver que después de llevarte 2 horas cocinando esa comida que viste en un vídeo de Facebook de un canal aleatorio, llamémosle TASTY, no ha dado el resultado que esperabas, porque con queso en lonchas y jamón york tampoco se pueden hacer maravillas.

 

Estudio Periodismo en la Universidad de Sevilla y pienso mucho aunque no lo parezca. Me gustan el chocolate, los helados y los dulces por encima de casi todo. Soy muy feliz.
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